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La batalla judicial de Paulo Londra en busca de su libertad artística

La batalla judicial de Paulo Londra en busca de su libertad artística

Por Camila Sirianni y Julieta Perez Espinosa.

El caso de Paulo Londra resalta la importancia de contar con asesoramiento legal previo a la firma de un contrato, a fin de evitar la vulneración de los derechos de autor de los músicos –y de todos los artistas-, quienes, por lo general, ante su inexperiencia pactan condiciones que derivan en contratos perjudiciales, y luego quedan rehenes de lo que han firmado.

Paulo Londra es un cantante y compositor de Rap y Trap, nacido en la ciudad de Córdoba. Comenzó su carrera compitiendo en batallas de “freestyle”, llegando a ser uno de los artistas de habla hispana más conocidos y el artista argentino más escuchado de Spotify y YouTube en el año 2018.

En las últimas semanas fue noticia el acuerdo que puso fin a la disputa judicial contra la productora Big Ligas LLC.

El conflicto legal con su antiguo sello discográfico Big Ligas (que él mismo co-fundó) y sus antiguos socios, el productor colombiano “Ovy On The Drums” (Daniel Oviedo) y “Kristo” (Cristian Salazar), había provocado que Paulo estuviese ausente del mundo de la música, sin lanzar nuevas canciones, ni dar shows en vivo desde hace 2 años. El hashtag #FreePaulo fue trending topic, y replicado por numerosos artistas que brindaron su apoyo al cantante y compositor cordobés.

El 23 de agosto de 2021, el juez de la causa que tramitaba en el condado de Miami-Dade, Florida, había fallado a favor de Londra, sentencia que fuera apelada por los demandados.

El origen del conflicto se remonta a los inicios de la carrera de Paulo, quien, a sus 19 años en un viaje a Colombia, había firmado un contrato donde cedía sus derechos de publicación y composición a la discográfica (en adelante, “el Contrato”).

Según una carta que el mismo Londra publicó en sus redes sociales, habría sido estafado por sus ex socios: “(Ovy) me dijo que firme unas fotocopias mientras nos filmaban, pensé que era un simple video y nunca pensé que eso fuese un contrato el cual hagan valer de esa forma tan engañosa”.

Tiempo después supo que había firmado su propia cárcel, sin posibilidad de renegociación de los términos del Contrato. El acuerdo estipulaba que Londra grabaría música exclusivamente para la compañía y asignaría a Big Ligas el 100% de sus grabaciones y los derechos de autor de publicación a cambio de una regalía del 55% de las ganancias de Big Ligas por las grabaciones y el 73,3% de las ganancias de Big Ligas (incluidos los anticipos) por composiciones musicales.

En el 2019, luego de su show en el festival Lollapalooza y del lanzamiento de su primer álbum “Homerun”, Londra frenó su carrera artística, lo que causó que sus antiguos socios iniciaran un juicio en su contra por incumplimiento del Contrato y daños y perjuicios.

Londra le comunicó a Big Ligas su deseo de rescindir el Contrato. Sin embargo, Big Ligas negoció un nuevo contrato con Warner de forma unilateral, que lo obligaba a grabar su segundo álbum, y simularon que éste era una “enmienda” de un antiguo convenio entre Londra y Warner, para poder seguir explotando al artista hasta el 2027.

Frente a ello, Londra contrademandó por representación negligente y fraude a Big Ligas LLC, Ovy, Kristo y los abogados que redactaron el Contrato. En particular, solicitó que se resuelva la interpretación del plazo del Contrato.

En la sentencia del pasado 23 de agosto, el juez del condado de Miami-Dade interpretó favorablemente para Londra que el término inicial del Contrato expiraba el 20 de febrero de 2021 –y no en 2027, como sostenía Big Ligas-.

Asimismo, el juez entendió que la “enmienda” que quiso hacer valer Big Ligas debía considerarse como un nuevo contrato, ya que Londra no participó en forma alguna en las negociaciones, ni brindó su consentimiento.

Al resolver, el magistrado interpretó que las cláusulas del Contrato eran claras y no ambiguas, por lo que hizo lugar a la moción de Londra, y para ello, aplicó 4 reglas básicas de interpretación de contratos, detalladas a continuación:

  1. Siendo que el Contrato había sido redactado por los abogados de Big Ligas, y, según la interpretación del juez, “no contiene un solo término negociado”, debía interpretarse a favor de Paulo Londra.
  2. Ningún contrato puede otorgar un derecho de renovación automática perpetua si ello no fue expresamente previsto por las partes. En este sentido, Big Ligas no podría prorrogar el plazo sin el consentimiento de Londra, incluso por medio de Enmiendas acordadas unilateralmente- como la de Warner;
  3. Cualquier limitación a la libertad debe interpretarse con criterio restrictivo;  
  4. El Contrato otorgaba a Londra el derecho a rescindirlo y, asimismo, de aprobar cualquier acuerdo relacionado con la grabación, distribución o venta de sus obras musicales. Por ello, Big Ligas no podía firmar unilateralmente un nuevo acuerdo de grabación o una enmienda porque “los derechos de aprobación expresa de Londra quedarían sin sentido”.

Luego de que Big Ligas apelara la sentencia, las partes arribaron a un acuerdo en una audiencia judicial y Londra recuperó finalmente su libertad musical. Poco se sabe respecto a los términos del acuerdo, pero los fanáticos del cantautor argentino ya esperan con ansias el lanzamiento de sus nuevas canciones.

Para información contactarse con: csirianni@ojambf.com.

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